jueves, 1 de diciembre de 2011

Cómo impacta el uso de la tecnología en la producción de carne y leche‏

“Cómo impacta el uso de la tecnología en la producción de
carne y leche".

"La intensificación paga . . . 
Pero hay que hacerla con mucho cuidado para que no te cobre."
Así lo indica Darío Colombatto, doctor en nutrición y uno de los disertantes de la próxima Experiencia Forrajera, que se realizará el 16 de diciembre en Ameghino.
Los especialistas dicen que los últimos años de la ganadería son el período de transición de un modelo productivo a otro. 
La incorporación de tecnologías en la producción es un hecho consumado y lo que resta es su incorporación al día a día, hacer de su uso una actividad más eficiente en un mercado de incertidumbre. “No es que el productor no quiere adoptar la tecnología, sino que estamos fallando en la extensión”, analiza Dario Colombatto, doctor en nutrición y uno de los disertantes de la próxima Experiencia Forrajera, la 3º Jornada de Capacitación y Entrenamiento en Producción y Confección de Reservas, que organizan CLAAS y Forratec, que se realizará el próximo 16 de diciembre, en Ameghino, con el apoyo de la Cámara de Contratistas Forrajeros.
El profesional abordará las problemáticas que hacen a la dieta animal ajustada a cada necesidad. 
“Mucha gente concurre al profesional cuando ya tiene instalado el problema, cuando la sequía es terminal o cuando los problemas de acidosis en el feedlot o de inversión grasa-proteína en la leche producida son altísimos”, señala.
En la jornada que se pondrá en marcha el 16 de diciembre en el kilómetro 308 de la ruta nacional 188, en Ameghino, provincia de Buenos Aires, habrá lotes de soja de pastoreo, alfalfa en siembra directa y convencional y paradas de maíz para grano y silaje. También demostraciones de manejo de hacienda, de maquinaria forrajera en movimiento y una capacitación exclusiva para operarios de maquinaria agrícola. 

Como cierre, un debate entre productores, nutricionistas y contratistas forrajeros con el fin de aceitar las relaciones y lograr el mejor resultado.
Colombatto remarca dos estudios que dan cuenta de que si la aplicación del conocimiento disponible se pusiera en práctica, la situación productiva sería sensiblemente mejor. 

Un trabajo de AACREA, de 2005, que analizó todo el país dividido en regiones, apuntaba que con tecnología básica se podía sumar 1 millón de toneladas res con hueso a las 2.700.000 producidas.
 Un segundo estudio, surgido de la UBA, AACREA y el IPCVA, que consta de un modelo que evalúa permanentemente escenarios de incremento en el uso de tecnología (sanidad, genética, índices reproductivos), indica que Argentina tiene potencial para duplicar su producción. 
“La intensificación paga . . .  
Pero hay que hacerla con mucho cuidado para que no te  cobre”, 
advierte.
Carne.

Colombatto observa que, en la producción de carne del oeste de Buenos Aires, los ganaderos están adoptando masivamente el silaje. “Con muy poca superficie agrícola que se utiliza, se cubre gran parte de los requerimientos anuales del rodeo”, explica.
Asesor de productores de casi todo el país, Colombatto cree que el desafío pasa por secuenciar bien la cadena forrajera en un período de transición que cuenta con menos pasturas. “Muchas veces, la escasez la tenemos en primavera, algo que antes no ocurría. Ahora se depende mucho más de los verdeos de invierno como apoyo (la avena o la cebada usadas como verdeo o raigrás) y nos quedamos en noviembre-octubre sin pasto”, detalla. En ese contexto, si no se incluye el silo como un apoyo, las perspectivas no son buenas: producciones muy bajas o necesidad de ingresar los animales a corral muy temprano.
Entre las principales enseñanzas que está dejando el reacomodamiento de los precios de los últimos tiempos, resalta que “el costo de no preñar una vaca en un campo de cría significan 500 dólares que dejaste de ganar, porque es el precio del ternero”. La otra recomendación que surge es realizar inversiones en aguadas o en alambrado. En la recría es necesario estar atentos a realizar correctamente todos los procesos para disminuir la mala relación compra-venta del ternero, comprado en una feria a 14 pesos el kilo, cuando va a ser vendido a 9/9,5.
Lechería.

En lechería, uno de los déficits está en la rutina de alimentación. Colombatto explica que hay dos momentos muy definidos: el ordeñe y la organización del lugar donde va a comer la vaca. Ya sea que el animal quede en un patio de comida donde se le entrega una dieta de silaje, corrección proteica y algo de grano o que vaya a pastorear hasta el siguiente ordeñe y después se lo deje con la dieta, “el buen manejo de la rutina de la alimentación a lo largo del día define en buena parte el rendimiento de la vaca y la calidad de la leche subsecuente. Y esa calidad hay que medirla a partir de la cantidad de sólidos que tiene, la relación de la grasa, la cantidad de proteínas, etc.”.
Como otros obstáculos a superar, Colombatto destaca el manejo limitado de la vaca en transición, es decir, la vaca seca, que está a 20 días de parir, que lleva a menores producciones de leche posteriores porque el manejo preparto fue poco adecuado. 

Así como el crecimiento de la vaquilla, que si no es bien criada, logra menos leche cuando le toca producir.
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