miércoles, 19 de junio de 2013


    2013



 Comunicado de Prensa.


El contundente reclamo de un interior argentino que pide ser escuchado

Finalizó hoy un paro agropecuario que fue contundente, que demostró el hartazgo de los productores con las políticas oficiales y su rotundo fracaso, y que realza la gestión y representatividad de las cuatro entidades que conforman la Comisión de Enlace de Entidades Agropecuarias (CEEA).

Al finalizar el cese de comercialización, debemos hacer una reflexión sobre los resultados que deja la protesta. 
En primer lugar, debemos destacar la fuerza de la medida que contó con la adhesión de todos los productores. 
Durante estas cinco jornadas, no hubo granos en los puertos, ni animales en los mercados de hacienda, ni se comercializaron otros productos no perecederos. 
De esta forma, quedan demostradas nuevamente las razones fundadas que llevaron a la medida y la representatividad de la CEEA.

El paro agropecuario contó con un fuerte protagonismo de nuestras bases: productores de todas las regiones productivas del país se concentraron al costado de los caminos con un claro mensaje a la sociedad; no se cortaron rutas, ni se generó desabastecimiento. 
Se entregaron volantes explicando quienes somos, qué producimos para la mesa de los argentinos y denunciando la brutal diferencia de precios entre lo que percibimos los productores y lo que pagan los consumidores por los alimentos.Eso mostramos en la jornada de esclarecimiento que se realizó el 28 de mayo pasado frente al Obelisco, en la ciudad de Buenos Aires y en diferentes puntos de la Argentina. 
Ese mismo día, habíamos elevado una carta a la Presidente de la Nación, solicitando que nos convoque, que mira la realidad, atienda nuestros reclamos y responda a las propuestas que le hemos hecho llegar en distintas oportunidades. 
Apelamos a las autoridades con el mayor respeto institucional, pero lo que recibimos como respuesta fue la descalificación, fundamentalmente del titular del Ministerio de Agricultura de la Nación, quien debiera ser el interlocutor entre el campo y el Gobierno para trasmitir la real situación y no el espejismo de un país productivamente paralizado.

Paradójicamente, el Ministro del área describió la brecha que existe entre los precios que reciben los productores y aquellos que se pagan en las góndolas cuando debiera evitar que eso suceda en vez de ser un triste comentarista de temas que nunca resolvió.

Antes de este cese de comercialización, realizamos en el primer semestre de 2013 nueve asambleas de las que participaron miles de productores de todas las regiones argentinas. 
Llegamos a la medida de fuerza tras bregar incansablemente por ser escuchados. 
Hemos elevado numerosos proyectos, que nunca fueron tenidos en cuenta. 
Todo ello motivó que decidiéramos cumplir el mandato de los productores y pasar de las propuestas no atendidas a la protesta activa. 
Ahora, tras la medida de fuerza, nos mantendremos en alerta para evaluar la situación.

En este contexto, esperamos que la Presidenta de la Nación y sus funcionarios escuchen y resuelvan los gravísimos problemas que sufren el campo y el interior, y que no se solucionan con fotos, mentiras o presiones sino realizando los cambios que el país requiere: enfrentar la inflación, la suba de costos internos, la enorme presión fiscal y la minada competitividad, y permitir el funcionamiento de los mercados y la competencia que asegure precios justos. 
Solo así podremos aprovechar la enorme oportunidad que todavía tenemos para producir alimentos en cantidad y calidad para los argentinos y para el mundo e impulsar un verdadero desarrollo en la Argentina.

miércoles, 12 de junio de 2013

              2013










Comunicado de Prensa.
 
La CEEA anunció cese de comercialización
 

La Comisión de Enlace de Entidades Agropecuarias (CEEA) anunció un cese de comercialización que comenzará el día sábado 15 de junio a las 0 horas y se extenderá hasta el miércoles 19 de junio a las 24 hs.

El cese de comercialización comprende granos, carnes y productos agropecuarios no perecederos.



En defensa de nuestro interior productivo

De las propuestas a las protestas

El gobierno nacional nos obliga a pasar de las propuestas a las protestas. Una vez más ignora hasta el más sencillo reclamo de diálogo. La presidenta no quiere escuchar y como representantes de los productores agropecuarios, tenemos la responsabilidad de hacernos escuchar. Es por eso que levantamos la voz. Para gritar que la familia rural está cansada de tanto maltrato. Entonces resolvimos hacer un cese de comercialización de todos los productos del campo excepto los perecederos. A nadie le gusta llegar al extremo de no vender lo que con tanto sacrificio genera. Pero solo hemos obtenido un silencio irrespetuoso como respuesta a los innumerables pedidos de audiencia a la presidenta de la Nación.

Nadie debe sorprenderse. No nos podemos quedar de brazos cruzados. Ya hicimos nueve asambleas regionales donde comprobamos la profundidad de la crisis del campo en general y de las economías regionales en particular. Ya informamos al pueblo de la Nación sobre la brecha tremenda que existe entre la miseria que cobra el que produce y lo caro que pagan los alimentos en las góndolas el que consume.

La ecuación es nefasta para todos los argentinos: mientras los alimentos viajan de la tierra a la mesa, van desapareciendo agricultores, se concentran en pocas manos los que se llevan la mayor tajada y se encarecen los alimentos que compra el ciudadano de a pie.

El Ejecutivo Nacional prefiere ignorar al sector más competitivo de la Argentina que aportó a las arcas del estado casi 70 mil millones de dólares, solo de retenciones, en esta década desperdiciada. A la indiferencia a la que nos vienen sometiendo desde hace un año y medio (la última vez que nos recibió el Ministro de Agricultura) se sumó la provocación de la presidenta que nos dijo que ya sabe lo que estamos haciendo como si estuviéramos cometiendo algún delito. Y mientras tanto los esfuerzos del oficialismo están puestos en doblegar nuestra voluntad y fracturar nuestras organizaciones.

No queremos confrontar. Pero no tenemos más remedio que actuar ante tanto daño incomprensible que por momentos suena a venganza.

No estamos reclamando nada que no se puede cumplir, racionalidad, sensatez, previsibilidad, sentido común. Para que cada día produzcamos más alimentos y los mismos sean accesibles a los consumidores. Es necesario corregir cuanto antes esa distorsión entre lo que recibe el productor y el precio final que paga el consumidor. Es vergonzoso que la brecha sea del 300 al 1.200% en productos de primera necesidad como el azúcar, la yerba, manzanas, peras, arroz, duraznos y ciruelas, lácteos, carnes en general, verduras, cítricos, harina, entre otros.

Mientras esto ocurre, la producción en países como Uruguay, Chile, Paraguay, Brasil, entre otros, ha crecido sostenidamente, en tanto que en Argentina ya desaparecieron 60 mil productores en esta década. Se debe normalizar el comercio de granos y eliminar los ROE que solo produjeron brutales transferencias de ganancias de los agricultores a los grupos económicos concentrados. Al revés de lo que pregona el relato oficial, se trata de medidas antipopulares y antinacionales.

Urge aumentar el mínimo no imponible del impuesto a las ganancias y bienes personales y aplicar el ajuste por inflación que castiga más fuertemente a los pequeños y medianos productores al igual que a los asalariados argentinos.

Hay que disminuir las retenciones hasta su total eliminación y mientras existan segmentarlas, eliminar los ROE e implementar un Programa Ganadero Integral con objetivos a largo plazo que permitan recuperar el stock para normalizar la explotación de carne vacuna y recuperar los mercados que perdimos por tanta sin razón.

Unidos por defender genuinamente la mesa de los argentinos, los intereses de los productores y el interés nacional, la Comisión de Enlace resolvió pasar de las propuestas a las protestas.

sábado, 8 de junio de 2013

             2013
















    GANADERIA: ¿OTRA ZAFRA RIFADA?

Todos recordamos que, por cuatro años de desaguizados, entre 2006 y 2009 (más la mala suerte de una seca) la caída de nuestro stock bovino fue dramática: se estima en casi M10 de cabezas.
Obviamente, la reversión del ciclo vino a fines de 2009, después de un año en que también fallaron, y mucho, la soja y el maíz. El precio de los terneros llegó a las nubes, los feed-lots quedaron semivacíos -ya que había pocos terneros- pero también había poco pasto y el maíz era caro. Los consumidores pataleaban por el precio de la carne, pero los criadores no podían disfrutar de la buena nueva, por la escasa oferta disponible.
La recuperación comenzó a sentirse recién en 2011 y desde entonces, hasta principios del año pasado, se insinuó una típica fase de retención, con reducción del porcentaje de hembras en faena  y un incremento en el peso promedio de la media res con hueso, en el canal.
En 2012, el maíz volvió a ser escaso y también se consumieron reservas forrajeras, porque otra vez faltó el agua y no hubo ninguna reacción oficial, modificando las restricciones para exportar o estimulando la retención (no hubo tasa de interés subsidiada) o promoviendo la faena con más elevado kilaje o mayor rendimiento en el canal.
Por supuesto que nuestras exportaciones dieron pena, no así las de Paraguay y Uruguay, que siguieron aprovechando y agradeciendo el “Efecto Moreno”. Mientras tanto, los ganaderos locales, sobre todo los criadores y recriadores, revisaban, hasta donde podían la productividad de su stock y comenzaban a tomar decisiones del tipo “fase de equilibrio”, es decir, “no sabemos si de inicio de una liquidación o de final de una retención”.
Veamos algunos números.
-          El porcentaje de hembras en faena fue de 37,4% en 2011, con un mínimo del 36,6% en marzo, para luego subir a 39,7% (2012) y particularmente, 41,6% en noviembre-diciembre de 2012.
-          El peso en el canal de la media res alcanzó los 230 kg (2011) para bajar a 227, en 2012 y a 217, en los cuatro primeros meses del corriente año.
-          La faena total pasó de M 10,85 a 11,53 de cabezas, entre 2011 y 2012, un 5,3% de incremento. En los primeros cuatro meses de 2013 creció 10,2% interanual, en tanto la producción limpia subía apenas 5,4%. Bichos chicos.
-          Las exportaciones de carnes y preparados bajaron 5,3% en 2012 y las del complejo de lácteos 10,5% en el mismo año. Ponemos lácteos, por la importancia de los terneros machos Holando. El consolidado mermó en 7,4%. En los primeros cuatro meses de 2013, por la mayor faena, las ventas externas de carne subieron 5,7% pero bajaron 25,5% las de lácteos. Nuestro país, que exportaba más de 720.000 toneladas antes de la intervención de los K, llegó a vender apenas 184.000 el año pasado. Una simple proyección del primer cuatrimestre de 2013, no supera las 193.000 toneladas.
-          A título de comparación, las exportaciones de “carnes y despojos comestibles de gallos y gallinas” crecieron -en 2012- un 24,5% y ya sumaban MU$S 538, contra 1994 de carne bovina.
-          Buena parte del aumento del 10,2% de la faena, en lo que va de 2013, (que se relativiza con la suba de apenas 5,4% en la producción), pasó al consumo interno (+6,2%, en toneladas), ya que las exportaciones cayeron 4,8%, pese a que sus precios eran levemente superiores (1,6%) a los de un año atrás.
Rifa de terneros.
La zafra de terneros de 2013 está a punto de rifarse. No es para menos: está lloviendo muy poco en buena parte del país, el maíz disponible cerró el mes de mayo a U$S/TN 215 (carísimo) y cotiza a 174, en el Término, para abril de 2014. En Chicago, el pase, de julio de 2013 a mayo de 2014, es del 12%, es decir, unos 31 dólares por tonelada, inferior al local, que es de 19% (hay mucho optimismo por el maíz en La Argentina).
¿Y si hacen algo? Correcto, por supuesto.
No se puede modificar el precio internacional (y menos aún el local) de un maíz que apenas se empezó a sembrar en Estados Unidos. Tampoco saber cuánto pasto habrá en la Argentina. Pero se puede aplicar una sola y única política, simple, oportuna y seguramente efectiva, para cambiar dramáticamente la situación del sector, beneficiando a prácticamente veinte provincias argentinas. La medida es: liberar todas las exportaciones de carne vacuna desde el 1º de noviembre de 2013 en adelante, aunque sea manteniendo las Retenciones. Y elegimos esa fecha, porque ya habrán pasado todas las elecciones y el Gobierno comenzará a sentir otra vez el inminente agobio de la escasez de dólares “del verano”.
Expliquemos este agobio: apenas dos de las cinco condiciones para diluir el cepo cambiario, se están cumpliendo: a) fluida liquidación de la parte “vendible” (por urgencia financiera de los productores) de las cosechas de soja, maíz y girasol y b) bajos niveles de pagos, con reservas del Banco Central, por intereses de la deuda del Tesoro, en lo que resta del año.
Las otras tres no se cumplen ni por asomo: 1) el tipo de cambio nominal continúa atrasado en por lo menos un 27%, desestimulando las expo y alentando las impo; 2) Brasil (¡chau optimismo!) se terminó de estancar (creció apenas el 0,6% en el primer trimestre, con respecto al último de 2012) y, encima, ha comenzado a devaluar (6% en un mes) el Real y 3) la cuenta de nuestras importaciones de gas es poco menos que catastrófica.
Quiere decir que, una vez pasadas las urgencias financieras de los chacareros, retendrán toda la soja que puedan y exigirán al Gobierno medidas contundentes de estímulo a la siembra, por lo menos de trigo,  girasol o cebada, que se implantan antes de octubre. También a la producción de carne vacuna, que aprovecharía la mayor disponibilidad de pastos en la primavera y verano, favoreciendo “que se echen más kilos por pata” y se produzcan cuartos delanteros (en animales faenados en 2014), que sean más grandes y mejor engrasados. Así, podrán los asados, competir mejor con el consumo de pollo, que no sabemos a qué precio se venderá si es que los productores consiguen retener soja y maíz mientras dure el atraso cambiario.
El beneficio.
El cálculo del beneficio de liberar las exportaciones de carne, es bien simple. Supongamos una faena, en 2014, de M 11,5 de cabezas y  hagamos dos hipótesis:
a)      Una optimista, es decir, que se le agregan 200 mil toneladas a la productividad del stock, o sea 18 kilos más al rendimiento en el canal. Se obtendrían por lo menos U$S M 1.000 de exportaciones adicionales y probablemente, un aumento de 2 a 4 kilos por habitante, en el consumo interno de carne vacuna; y
b)      Una hipótesis pesimista, en la que casi no aumentaría el consumo por habitante y se obtendría una suba equivalente a la mitad de la postulada en la hipótesis optimista, es decir, apenas unos U$S M 500 de ventas externas adicionales.
La diferencia de efectos, para la misma única medida, no puede manejarse, ya que depende de factores exógenos, como el clima o la producción de pastos o maíz. Lo que sí puede postularse es el costo de no hacer nada, o sea seguir exportando menos de 200 mil toneladas, sólo de cortes caros y comernos toda la diferencia, pagándola muy barata (con ínfima productividad de stock) y obligando a competir, “ruinosamente”, a los ganaderos con los polleros. Éstos tienen la inmensa ventaja que les proveen Retenciones de 32 y 20% sobre la harina de soja y grano de maíz, que son los insumos fundamentales en la producción de esta carne de ciclo muy corto y eficientísima conversión.
 Post-Scriptum
El Gobierno Nacional debe reflexionar con respecto a su conducta con el campo, sobre todo si, al 22 de junio próximo, se entera que los probables resultados electorales en la Provincia de Buenos Aires, pueden ser negativo para sus expectativas y totalmente estresantes, para su cada día menos carismática líder.
La Provincia de Buenos Aires siembra buena parte de la cebada y del trigo del país y tiene más de la mitad del área girasolera. También es una de las principales regiones de cría vacuna (la cuenca del Salado) y de producción de terneros y todavía puede ser considerada, al menos en algunas sub-regiones, provincia de invernada.
Como dice un señor de la CNN (Xavier): ¡Toma nota!

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