2014
Blog dedicado a la Agricultura, Ganaderia, Forestación,Fruti-horticultura, y Agro-industria. Este sitio, es dedicado a la enorme cantidad de Argentinos, con mayúsculas, que día a día, ponen sus ojos en la tierra, para producir de la mas noble manera, lo que sus conciudadanos tienen como alimento, y cuando levantan su mirada, no tienen tiempo de buscar enemigos, porque levantan sus ojos al cielo, agradecen a Dios por sus dones, y ansiosos, buscan la lluvia que fecunda su tierra.
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jueves, 23 de enero de 2014
martes, 7 de enero de 2014
CREA
2014
Comunicados de Prensa CREA.
La agricultura tradicional ya no es
competitiva en el NOA.
Los productores estudian volcarse a las especialidades, cuya comercialización es significativamente más compleja que la de los commodities
Sin embargo, el crecimiento de la siembra de especialidades agrícolas provoca un aumento considerable del riesgo, porque las fluctuaciones de precios de tales productos son mucho más pronunciadas e imprevisibles que en el caso de los cultivos tradicionales.
En la región pampeana el costo de producción del cultivo de maíz prácticamente duplica al de soja.
Pero en muchos campos del NOA, debido a la notable incidencia de las plagas, que obligan hasta siete aplicaciones por campaña, el costo de la oleaginosa es equivalente al del maíz (para el presente ciclo 2013/14 entre 291 a 345 u$s/ha según el caso; ver gráfico 1).
Por otro lado, en la zona agrícola tradicional del NOA -localizada fundamentalmente en el sur de Salta, este de Tucumán y oeste de Santiago del Estero- un esquema típico en campo arrendado de 75 por ciento de soja, 25 por ciento de trigo y 25 por ciento de maíz genera una rentabilidad nula con rindes promedio históricos, según se desprende de cálculos efectuados por los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA) de esa región.
Por otro lado, en la zona agrícola tradicional del NOA -localizada fundamentalmente en el sur de Salta, este de Tucumán y oeste de Santiago del Estero- un esquema típico en campo arrendado de 75 por ciento de soja, 25 por ciento de trigo y 25 por ciento de maíz genera una rentabilidad nula con rindes promedio históricos, según se desprende de cálculos efectuados por los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA) de esa región.
Se necesitan rindes excepcionales para lograr una renta aceptable, algo que no viene sucediendo en los últimos años por inconvenientes climáticos.
La situación se complica a medida que aumenta la distancia a las terminales portuarias de la región pampeana.
La situación se complica a medida que aumenta la distancia a las terminales portuarias de la región pampeana.
“En el norte de Salta -Pichanal hasta el límite con Bolivia- estamos a unos 1700 kilómetros de Rosario con un costo de flete de al menos 80 u$s/tonelada; eso saca de pista a la producción de soja y maíz en la zona”, explica Ezequiel Vedoya, productor del CREA Bermejo.
“En la campaña pasada, la soja ocupaba un 35% de la superficie agrícola total, pero en el presente ciclo sería del orden del 14%”, diferencia.
“Estamos evaluando producir especialidades agrícolas ante la inviabilidad económica que presentan los cultivos de soja y el maíz en la región”, comenta Candela Plomer, asesora del CREA Las Maravillas, integrado por empresas agrícolas ubicadas en la zona de influencia de la ciudad de Tartagal.
En el ciclo 2013/14 las empresas del grupo sembrarán menos de 1000 hectáreas de soja versus 12.000 en la campaña anterior, mientras que en el caso del maíz serían apenas 600 contra 2500 hectáreas en el ciclo 2012/13. “Con el valor actual de los fletes a Rosario, los márgenes dan negativos con los rindes históricos de 25 qq/ha de soja y 50 qq/ha de maíz”, explica Candela.
Alternativas riesgosas.
Una de las alternativas evaluadas para intentar sobrevivir en 2014 es la producción de chía, un cultivo que el año pasado se sembró por contrato. Sin embargo, una siembra desmedida de la especialidad, más que una solución, podría ser un problema.
“En la campaña pasada, la soja ocupaba un 35% de la superficie agrícola total, pero en el presente ciclo sería del orden del 14%”, diferencia.
“Estamos evaluando producir especialidades agrícolas ante la inviabilidad económica que presentan los cultivos de soja y el maíz en la región”, comenta Candela Plomer, asesora del CREA Las Maravillas, integrado por empresas agrícolas ubicadas en la zona de influencia de la ciudad de Tartagal.
En el ciclo 2013/14 las empresas del grupo sembrarán menos de 1000 hectáreas de soja versus 12.000 en la campaña anterior, mientras que en el caso del maíz serían apenas 600 contra 2500 hectáreas en el ciclo 2012/13. “Con el valor actual de los fletes a Rosario, los márgenes dan negativos con los rindes históricos de 25 qq/ha de soja y 50 qq/ha de maíz”, explica Candela.
Alternativas riesgosas.
Una de las alternativas evaluadas para intentar sobrevivir en 2014 es la producción de chía, un cultivo que el año pasado se sembró por contrato. Sin embargo, una siembra desmedida de la especialidad, más que una solución, podría ser un problema.
Hay que considerar que, a diferencia de los commodities como la soja y el maíz, las especialidades que se pueden cultivar en el NOA tienen mercados limitados y de fácil saturación.
La decisión de los agricultores de la región, al correr estos riesgos comerciales no buscados, muestra a las claras cuán compleja es la situación de la zona.
Hernando Arias, integrante del CREA Juramento, es un productor de chía con muchos años de experiencia.
Hernando Arias, integrante del CREA Juramento, es un productor de chía con muchos años de experiencia.
“Este año tenemos programado reducir el área prevista de maíz y estamos analizando la posibilidad de aumentar la de poroto y de chía”, proyecta.
“Producimos chía en el marco de contratos de producción; no es aconsejable hacerlo de otra manera, sobre todo en un año en el que la situación financiera de las empresas es muy delicada”, añade.
“Producimos chía en el marco de contratos de producción; no es aconsejable hacerlo de otra manera, sobre todo en un año en el que la situación financiera de las empresas es muy delicada”, añade.
El empresario indica que el precio mínimo necesario para que el cultivo sea viable es de 2000 u$s/tonelada.
“Aún no hemos conseguido un contrato con esa base de precio; si no logramos ese valor, tampoco vamos a sembrar chía este año”, apunta. El rinde óptimo de chía logrado en la zona es de unos 500 kg/ha.
La especialidad con mejores perspectivas de precios en 2014 es el poroto Alubia, pero, debido a la seca registrada en el último ciclo, la disponibilidad de semilla –tanto en cantidad como en calidad– es limitada.
Otra de las especialidades que se sembrarán en la zona para diversificar la matriz productiva son maíz pisingallo, maíz colorado (destinado fundamentalmente a la elaboración de cereales para desayuno) y sésamo.
Combinación negativa.
Este año la cosecha de soja en la región del NOA fue mala. Con un rinde de 2 toneladas por hectárea en el CREA Las Maravillas, los productores se quedaron sin utilidades, pero el Estado se llevó 322 u$s/ha por derechos de exportación sin haber corrido ningún riesgo (Dos toneladas de soja por hectárea, a 460 dólares por tonelada FOB, por 35 por ciento de retenciones totaliza 322 dólares por hectárea).
La alta presión impositiva, combinada con una situación climática desfavorable durante dos años, que malogró las cosechas gruesa y fina, provocó una iliquidez generalizada en el NOA, no sólo de las empresas agropecuarias, sino también de las numerosas firmas que comercializan insumos y servicios para el sector, además de aquellas dedicadas a procesar los productos generados en el campo.
Una encuesta realizada a principios de la campaña agrícola 2013/14 entre los miembros de los 13 grupos CREA de la zona NOA muestra que el 45 por ciento de los consultados tenía problemas financieros; el 38 por ciento padecía problemas económicos y financieros, y el 17 por ciento había perdido parte del patrimonio que tenía al cierre del ejercicio anterior. En otro relevamiento se determinó que los productores de la zona NOA mostraban los índices más altos de pérdida de capital operativo de todo el Movimiento CREA.
Sin embargo, el problema no es sólo de los agricultores.
La especialidad con mejores perspectivas de precios en 2014 es el poroto Alubia, pero, debido a la seca registrada en el último ciclo, la disponibilidad de semilla –tanto en cantidad como en calidad– es limitada.
Otra de las especialidades que se sembrarán en la zona para diversificar la matriz productiva son maíz pisingallo, maíz colorado (destinado fundamentalmente a la elaboración de cereales para desayuno) y sésamo.
Combinación negativa.
Este año la cosecha de soja en la región del NOA fue mala. Con un rinde de 2 toneladas por hectárea en el CREA Las Maravillas, los productores se quedaron sin utilidades, pero el Estado se llevó 322 u$s/ha por derechos de exportación sin haber corrido ningún riesgo (Dos toneladas de soja por hectárea, a 460 dólares por tonelada FOB, por 35 por ciento de retenciones totaliza 322 dólares por hectárea).
La alta presión impositiva, combinada con una situación climática desfavorable durante dos años, que malogró las cosechas gruesa y fina, provocó una iliquidez generalizada en el NOA, no sólo de las empresas agropecuarias, sino también de las numerosas firmas que comercializan insumos y servicios para el sector, además de aquellas dedicadas a procesar los productos generados en el campo.
Una encuesta realizada a principios de la campaña agrícola 2013/14 entre los miembros de los 13 grupos CREA de la zona NOA muestra que el 45 por ciento de los consultados tenía problemas financieros; el 38 por ciento padecía problemas económicos y financieros, y el 17 por ciento había perdido parte del patrimonio que tenía al cierre del ejercicio anterior. En otro relevamiento se determinó que los productores de la zona NOA mostraban los índices más altos de pérdida de capital operativo de todo el Movimiento CREA.
Sin embargo, el problema no es sólo de los agricultores.
Se observa un empobrecimiento generalizado en las comunidades que están insertas en las zonas de producción. Dos años seguidos de sequía minimizaron la demanda de bienes y servicios por parte de la cadena agrícola y dejaron a muchos comercios generales cerrados o al borde de la quiebra, con el desempleo como consecuencia directa.
Se requiere una urgente modificación de las actuales reglas de juego para la producción zonal, ya que con las actuales pierden los productores, todos los eslabones de la cadena agrícola, las comunidades y, sobre todo, el país.
Comunicado de prensa N° 1
6 de enero de 2014
Contacto de prensa
Se requiere una urgente modificación de las actuales reglas de juego para la producción zonal, ya que con las actuales pierden los productores, todos los eslabones de la cadena agrícola, las comunidades y, sobre todo, el país.
Comunicado de prensa N° 1
6 de enero de 2014
Contacto de prensa
Maximiliano Denaro
Carlos Marin Moreno
(011) 4382-2076/79 interno: 133 o 131
domingo, 5 de enero de 2014
Discriminacion
2014
Comunicado de Prensa
La Comisión de Enlace de Entidades Agropecuarias ante una nueva discriminación hacia el campo
La Comisión de Enlace de Entidades Agropecuarias (CEEA) manifiesta su más absoluto rechazo a la Resolución 4762 y Circular 1780/13 del Banco de la Nación Argentina (BNA) que reduce el financiamiento para los productores de soja, en una medida claramente discriminatoria hacia el campo y que perjudica especialmente a los productores más chicos, que necesitan un financiamiento genuino para poder seguir produciendo.
En efecto, esta medida restringe expresamente la financiación para quienes producen soja limitando así su capital de trabajo y contradiciendo abiertamente la misión del BNA, tal como se explica en la Carta Orgánica: Los créditos del Banco Nación para el sector agropecuario están destinados a atender todas las necesidades de financiación de los productores, especialmente de los pequeños y medianos.
Pensar, además, que todos los productores de soja tienen la misma capacidad financiera es una muestra más del desconocimiento que tiene el Gobierno sobre la situación real del campo argentino.
Por otra parte, la medida pretende desfinanciar a los productores y obligarlos a vender soja, en caso de que la tengan, desconociendo que gran parte de la cosecha ya no está en manos de los productores.
Sin embargo, el principal factor que induce al productor agropecuario a vender el fruto de su esfuerzo en forma escalonada, si es que lo puede hacer, es la altísima inflación y la necesidad de resguardar el valor de su trabajo a lo largo del año para hacer frente a los gastos y a las inversiones que requiere la producción.
Por eso, es imprescindible que se revierta esta medida discriminatoria contra el campo, que se permita al agro financiarse en igualdad de condiciones que el resto de los sectores de la economía, y que el gobierno tome urgentes medidas para revertir la grave situación generada por el desmanejo económico y financiero a todos los niveles de gobierno, en vez de trasladar –una vez más- la responsabilidad de sus propios errores al campo. Para más información sobre este y otros temas, visite la nueva página web de la Sociedad Rural Argentina www.sra.org.ar
lunes, 30 de diciembre de 2013
2013
MUCHO MÁS QUE UNA DÉCADA PERDIDA.
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| Cristina y la soja |
Agro: Ojalá se pudiera borrar lo que sucedió en
2013.
Un país de potencial agrícola increíble, sometido a la destrucción por sus propios gobernantes: así es la Argentina K. Enorme incompetencia de los líderes ladriprogresistas para lograr que el 'viento de cola' fuese más que una coyuntura fugaz. La autora, ingeniera agrónoma y periodista, explicó que no ocurrió sólo en 2013 sino que en los 10 años anteriores también...
por: SUSANA MERLO.
(...) Todo esto permitió que la Argentina mantuviera la fantasía del crecimiento.
Y, como se mantenía el volumen de ingreso de dólares (por los mayores precios internacionales), no se notaba, ni se quería ver, la caída en los volúmenes."
Si en distintos aspectos de la vida del país pueden ser discutibles los avances, o supuestos logros, de la Administración Kirchner, en el sector agroindustrial y, más aún, en la producción agropecuaria, no hay espacio para la duda: el retroceso y la pérdida de oportunidades son obvias.
Lamentablemente se trató de un década perdida, no solo para los productores que desaparecieron (se estima que entre 60.000 y 80.000), sino para el país en conjunto que, entre otras cosas, pasó de ser un productor expectante de alimentos a nivel mundial a un proveedor poco confiable en casi todos los rubros.
La gravedad de lo que ocurrió y la magnitud de la pérdida de estos 10 años se reflejan, especialmente, en el aprovechamiento de la particular y extraordinaria coyuntura internacional que hicieron, entre otros, todos los países vecinos y socios del Mercosur que consolidaron sus producciones agropecuarias en el mismo lapso en el que la Argentina iba perdiendo terreno.
Pero lo más elocuente (por no decir doloroso), es el hecho de que en este período, el principal competidor “amistoso” de la Argentina, Brasil, pasó de ser un cliente privilegiado a transformarse en el segundo mayor exportador mundial de alimentos, algo impensado (por la Argentina) hace 1-2 décadas atrás.
Es cierto que en estos 10 años el campo y sus industrias siguieron siendo el principal motor de la economía local, y la más importante fuente de divisas que aún tiene el país, pero esto fue el mérito de los geométricos avances tecnológicos que se fueron sucediendo, al tiempo que los precios internacionales de los alimentos escalaban a niveles extraordinarios, del 2004 en adelante.
Nadie dice que si en la actualidad hubiera los rindes y la técnica de principios de siglo (hablamos del 2.000, por supuesto), y los precios internacionales fueran los de entonces, los ingresos de la Argentina serían, probablemente, la mitad de los actuales.
Pero eso no ocurrió porque, China e India mediante, y sus espectaculares crecimientos económicos, impusieron a la demanda de alimentos un aumento exponencial. De ahí los precios extraordinarios de los productos agropecuarios. La vuelta al “food power”.
Como si fuera poco, el respaldo que dieron algunos países a la producción de biocombustibles estratégicos a la hora de sustituir energías fósiles fue el broche de oro para que, especialmente las cotizaciones de los granos volaran hace 4/5 años atrás, arrastrando tras de si también a los lácteos y las carnes.
Todo esto permitió que la Argentina mantuviera la fantasía del crecimiento. Y, como se mantenía el volumen de ingreso de dólares (por los mayores precios internacionales), no se notaba, ni se quería ver, la caída en los volúmenes.
Así, el relato continuó.
Lamentablemente se trató de un década perdida, no solo para los productores que desaparecieron (se estima que entre 60.000 y 80.000), sino para el país en conjunto que, entre otras cosas, pasó de ser un productor expectante de alimentos a nivel mundial a un proveedor poco confiable en casi todos los rubros.
La gravedad de lo que ocurrió y la magnitud de la pérdida de estos 10 años se reflejan, especialmente, en el aprovechamiento de la particular y extraordinaria coyuntura internacional que hicieron, entre otros, todos los países vecinos y socios del Mercosur que consolidaron sus producciones agropecuarias en el mismo lapso en el que la Argentina iba perdiendo terreno.
Pero lo más elocuente (por no decir doloroso), es el hecho de que en este período, el principal competidor “amistoso” de la Argentina, Brasil, pasó de ser un cliente privilegiado a transformarse en el segundo mayor exportador mundial de alimentos, algo impensado (por la Argentina) hace 1-2 décadas atrás.
Es cierto que en estos 10 años el campo y sus industrias siguieron siendo el principal motor de la economía local, y la más importante fuente de divisas que aún tiene el país, pero esto fue el mérito de los geométricos avances tecnológicos que se fueron sucediendo, al tiempo que los precios internacionales de los alimentos escalaban a niveles extraordinarios, del 2004 en adelante.
Nadie dice que si en la actualidad hubiera los rindes y la técnica de principios de siglo (hablamos del 2.000, por supuesto), y los precios internacionales fueran los de entonces, los ingresos de la Argentina serían, probablemente, la mitad de los actuales.
Pero eso no ocurrió porque, China e India mediante, y sus espectaculares crecimientos económicos, impusieron a la demanda de alimentos un aumento exponencial. De ahí los precios extraordinarios de los productos agropecuarios. La vuelta al “food power”.
Como si fuera poco, el respaldo que dieron algunos países a la producción de biocombustibles estratégicos a la hora de sustituir energías fósiles fue el broche de oro para que, especialmente las cotizaciones de los granos volaran hace 4/5 años atrás, arrastrando tras de si también a los lácteos y las carnes.
Todo esto permitió que la Argentina mantuviera la fantasía del crecimiento. Y, como se mantenía el volumen de ingreso de dólares (por los mayores precios internacionales), no se notaba, ni se quería ver, la caída en los volúmenes.
Así, el relato continuó.
Se sostuvo por algunos años hasta que fue demasiado tarde.
Hoy los precios internacionales, si bien aún son sostenidos, ya perdieron 20%/30% respecto a sus picos de hace un par de años; los costos internos crecieron geométricamente hasta en dólares; los volúmenes de producción de alimentos argentinos se estancaron en el mejor de los casos (leche, soja, etc.), o se cayeron a niveles inéditos (carne, trigo, etc.); y el sueño del “supermercado del mundo” terminó diluido, aunque alguno de los nuevos funcionarios insista en querer rescatar más diagnósticos (como el Plan Estratégico Agropecuario –PEA–) que no conducen a ningún lado, antes que ponerse a solucionar, al menos, alguno de los múltiples problemas que aquejan a la producción desde hace años, y limitan.
La Argentina se achicó y nadie se hace cargo de lo que pasó.
Tampoco se hacen las cuentas sobre las pérdidas acumuladas y, mucho menos, se habla de que hoy la Argentina agropecuaria tendría que estar produciendo, por lo menos, 25%/30% más de lo que está logrando, y que también esa es riqueza que deja de derramarse (como le gusta decir a algunos funcionarios) sobre el resto de la economía, sin que nadie se de por aludido.
Pero peor aún, pocos o ninguno parece haber caído en la cuenta del fuerte y creciente endeudamiento en el que se está sumiendo el sector desde, al menos, las 2/3 últimas campañas, y que en algún momento habrá que blanquear, igual que la creciente cantidades de capitales que harán falta para actualizar la infraestructura y las obras públicas que se adeudan desde la década del ´90, tal vez, el último momento en el que se encararon algunas obras estratégicas como autopistas, caminos, puentes, hidrovía y hasta algún dique.
De ahí, que la con la cuenta lineal sobre la década perdida no alcance, al menos para el campo, ya que su endeudamiento y atraso de 10 años representa una cifra sensiblemente mayor a la que muchos se animan a imaginar, pero que en algún momento habrá que hacerse cargo para que el sector pueda, finalmente, materializar el potencial real que tiene.
Hoy los precios internacionales, si bien aún son sostenidos, ya perdieron 20%/30% respecto a sus picos de hace un par de años; los costos internos crecieron geométricamente hasta en dólares; los volúmenes de producción de alimentos argentinos se estancaron en el mejor de los casos (leche, soja, etc.), o se cayeron a niveles inéditos (carne, trigo, etc.); y el sueño del “supermercado del mundo” terminó diluido, aunque alguno de los nuevos funcionarios insista en querer rescatar más diagnósticos (como el Plan Estratégico Agropecuario –PEA–) que no conducen a ningún lado, antes que ponerse a solucionar, al menos, alguno de los múltiples problemas que aquejan a la producción desde hace años, y limitan.
La Argentina se achicó y nadie se hace cargo de lo que pasó.
Tampoco se hacen las cuentas sobre las pérdidas acumuladas y, mucho menos, se habla de que hoy la Argentina agropecuaria tendría que estar produciendo, por lo menos, 25%/30% más de lo que está logrando, y que también esa es riqueza que deja de derramarse (como le gusta decir a algunos funcionarios) sobre el resto de la economía, sin que nadie se de por aludido.
Pero peor aún, pocos o ninguno parece haber caído en la cuenta del fuerte y creciente endeudamiento en el que se está sumiendo el sector desde, al menos, las 2/3 últimas campañas, y que en algún momento habrá que blanquear, igual que la creciente cantidades de capitales que harán falta para actualizar la infraestructura y las obras públicas que se adeudan desde la década del ´90, tal vez, el último momento en el que se encararon algunas obras estratégicas como autopistas, caminos, puentes, hidrovía y hasta algún dique.
De ahí, que la con la cuenta lineal sobre la década perdida no alcance, al menos para el campo, ya que su endeudamiento y atraso de 10 años representa una cifra sensiblemente mayor a la que muchos se animan a imaginar, pero que en algún momento habrá que hacerse cargo para que el sector pueda, finalmente, materializar el potencial real que tiene.
jueves, 19 de diciembre de 2013
Tiempo . . .
2013
FEDERACION
AGRARIA
ARGENTINA
“LOS PEQUEÑOS PRODUCTORES NO TENEMOS
MÁS TIEMPO”.
DELIBERÓ EL CONSEJO DIRECTIVO CENTRAL DE LA ENTIDAD EN ROSARIO
El Consejo Directivo Central de la Federación Agraria Argentina deliberó este miércoles 18 de diciembre en Rosario. Durante la reunión, los directores de la FAA manifestaron su preocupación por los problemas que atraviesan los pequeños y medianos productores, a la vez que advirtieron la gravedad del conflicto social y los problemas económicos que enfrenta el país.
Los integrantes del CDC señalaron:
“Pareciera que en la Argentina se hubiera pretendido institucionalizar la mentira.
Se habla de ‘profundizar un modelo exitoso’, ante políticas económicas que dejan como saldo altos niveles de inflación y una desigualdad social cada vez más marcada.
En nombre de la ‘defensa de la mesa de los argentinos’ se convalidaron aumentos superiores al 25 por ciento anual para los alimentos en góndola, mientras los productores seguimos teniendo precios congelados y elevados costos en dólares. Se festeja una ‘década ganada’, cuando somos cada vez menos los agricultores, los tamberos y los ganaderos que logramos persistir en la actividad.
Mención aparte merecen los pequeños productores de las economías regionales, que -desamparados ante la falta de políticas específicas- se han tornado inviables”.
Desde el Consejo Directivo Central de la FAA se indicó:
Desde el Consejo Directivo Central de la FAA se indicó:
“La situación nacional es delicada.
Hay una descomposición social muy fuerte, que nos angustia a todos los argentinos y se evidenció en las últimas semanas, en las que el ‘relato’ entró en contradicción con la dura realidad que vive el país.
Es en este marco que pedimos a las autoridades que no se insista con la negación de los problemas y se actúe con urgencia para resolverlos.
En materia sectorial, los pequeños y medianos productores podemos garantizar soberanía alimentaria, diversidad productiva y arraigo. Si se aplican políticas públicas que garanticen la continuidad de los chacareros, se estará promoviendo el empleo y el destino de los pueblos del interior”.
Finalmente, los directores federados señalaron:
Finalmente, los directores federados señalaron:
“Pese a ser una organización centenaria, la Federación Agraria ha soportado el ninguneo de diversos funcionarios en el último tiempo.
No obstante, hemos reiterado los pedidos de audiencia a las autoridades, con la voluntad de exponer nuestros problemas y avanzar en la búsqueda de soluciones.
Es hora de que se abran las puertas de las distintas dependencias estatales para los pequeños productores y que haya cambios profundos al actual modelo agropecuario. Nuestras urgencias no tienen más tiempo para seguir esperando”.
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