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martes, 29 de octubre de 2013

Agro grave.


   2013




















La situación del agro es mas grave 
que con la Resolución 125.
Buenos Aires, octubre 27 (PR/13) -- 
Tras cumplir con el importante acto electoral del 27 de octubre, debería ser un buen momento para apaciguar los enfrentamientos de toda campaña electoral y en una mesa de diálogo con la participación de todos los protagonistas, porque el campo lo necesita. 
Según mi visión integral sobre la situación del sector agropecuario y agroindustrial, las soluciones que se proponen son insuficientes y desfasadas en su tiempo de aplicación para poder recuperar lo competitivo en todas producciones. 
No me equivoco si digo que el sector más competitivo y eficiente como es el Complejo Agroindustrial, en las actuales condiciones económicas, no va a poder ayudar sin sobresaltos económicos y sociales porque no lo dejan producir. 
La situación del agro y del interior es mucho más grave que cuando en el 2008 se quiso aplicar la resolución Nø 125 de alícuotas móviles. 
Menciono a continuación algunas cifras que avalan dicha afirmación. 
La carga impositiva más importante que existe actualmente para el sector privado es la financiación del Estado que representa el 42,5% del PBI por aumento de subsidios, impuestos distorsivos y gastos corrientes en empleados y jubilados, sin haber mejorado las prestaciones de los servicios indelegables del estado. 
Tampoco se han realizado las inversiones en infraestructura que se necesitan, que pagan con mayores costos los sectores trabajadores, productivos, comerciales y de servicios, especialmente del interior del país. 
Para poder atender dicho gasto público que paso de 26,5% de la economía en el período 2000-2006 al 42,5% en 2012, sin considerar los intereses de la deuda, el sector privado está soportando una presión impositiva del 41,47% del PBI. 
Esto afecta al agro también porque si tomamos el PBI del INDEC la presión fiscal es del 46,8%, teniendo dichos contribuyentes que competir con un 40% de una economía en negro, motivo por el cual la presión impositiva es mayor. 
La no devolución del IVA a las exportaciones hacen un coctel que no son tolerables en situaciones normal de la economía, muchos menos en las actual condiciones, situación que la va paliando con un endeudamiento preocupante. 
Con las actuales condiciones económicas, se empuja a muchos productores y empresas Pymes a quedar fuera de la ley para poder subsistir hasta que lleguen tiempos mejores y otros terminan expulsados del sistema obligándolos a emigrar juntos a sus trabajadores a los grandes centros poblados provocando, una acción geopolítica totalmente inversas a la que precisa el país. 
El sector agropecuario y agroindustrial y todo el interior están viviendo como no podría ser de otra manera, una situación inédita ante la falta de competitividad de nuestra economía que limitan los ingresos o hace que termine trabajando a pérdida, a pesar de los sostenidos precios de los commodities en los mercados mundiales por ahora. 
Entonces el sector agropecuario y agroindustrial lo que necesita, ante la actual situación de la economía, es la eliminación total de los impuestos por exportar -mal llamado derechos de exportación- y la modificación de la política cambiaria para tener un dólar para comprar y vender que sea competitivo. 
No se puede exigir al productor mayor producción trabajando con un dólar efectivo de la soja de 3,84 para vender y uno de 10 pesos para pagar los servicios y comprar sus insumos. 
Si realmente pretendemos llegar a 150 millones de toneladas de granos en algunos años, seguiremos siendo el único sector que genera dólares genuinos al 100 %, al ser irrelevante la importación de insumos para producir. 


Autor:  ARTURO NAVARRO.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Años de Campo.



   2013


Hay que importar trigo para

frenar la suba del pan.

Ante la falta de trigo de calidad, la política más efectiva para frenar la suba del precio del pan, es importar trigo del Uruguay para que el pan no supere $ 20 al público. El Gobierno Nacional debe oficializar de inmediato la importación formal de trigo ante la falta de trigo de calidad, en el actual contexto de alta inflación crónica de más 25% que viene minando los ingresos de todos los trabajadores y jubilados. Qué contradicción la de este gobierno que se dice progresista, aplica el impuesto más regresivo para los pobres como es el inflacionario.


Quiero dejar nuevamente aclarado que la incidencia del trigo en la estructura de costos del pan es como máximo del 10%, por lo tanto el trigo tiene una parte de responsabilidad en la suba del precio del pan. Todos los otros aumentos de costo son consecuencia, de una economía sin conducción profesional centralizada que ha provocado una distorsión de precios relativos que se vienen expresando con un aumento generalizado de los costos en dólares.

Se va terminando el trigo de calidad por lo tanto necesitamos importar 200 mil TT por mes, para poder abastecernos en noviembre y diciembre en calidad y cantidad hasta la entrada de la nueva cosecha de la zona central del país. Hay que asumir que la cosecha del norte del país representa el 5% del total y por factores climáticos es años sería de mala calidad, por lo tanto no va a cambiar el panorama actual. La suba inédita del precio del trigo disponible ya superó los 630 dólares, mientras el trigo para enero 2014 es de 240 dólares en el MTba. Mi pregunta: ¿Quién va a especular guardando trigo, si el precio del MTba para enero es de 240 dólares? Salvo que no esté en su sano juicio un productor o intermediario, estaría guardando trigo para perder en 60 días más de 390 dólares. Con estos valores de mercado, no puede haber ninguna especulación de productores e intermediarios.

La actual suba inédita del precio del trigo es por faltante de producción, consecuencia de las nefastas políticas del gobierno de cuidar las mesas de los argentinos, que provocó además que el país perdiera a uno de los mayores compradores de trigo del mundo como es Brasil con quien tenemos condiciones especiales por estar dentro del Mercosur. Esto lo conoce muy bien la industria molinera y sabe perfectamente que no se pueden repetir y acompañar políticas de este tipo, para no repetir nunca más la actual situación.

Es de esperar que en el futuro todos los actores de la cadena triguera, se sienten a la misma mesa de discusión, para fijar las políticas futuras que permitan aumentar la producción para poder abastecer simultáneamente el mercado interno y externo, sin aceptar políticas que distorsionen los mercados fijadores de precios, como hacen otros países productores.

 info@arturonavarro.com.ar

sábado, 8 de junio de 2013

             2013
















    GANADERIA: ¿OTRA ZAFRA RIFADA?

Todos recordamos que, por cuatro años de desaguizados, entre 2006 y 2009 (más la mala suerte de una seca) la caída de nuestro stock bovino fue dramática: se estima en casi M10 de cabezas.
Obviamente, la reversión del ciclo vino a fines de 2009, después de un año en que también fallaron, y mucho, la soja y el maíz. El precio de los terneros llegó a las nubes, los feed-lots quedaron semivacíos -ya que había pocos terneros- pero también había poco pasto y el maíz era caro. Los consumidores pataleaban por el precio de la carne, pero los criadores no podían disfrutar de la buena nueva, por la escasa oferta disponible.
La recuperación comenzó a sentirse recién en 2011 y desde entonces, hasta principios del año pasado, se insinuó una típica fase de retención, con reducción del porcentaje de hembras en faena  y un incremento en el peso promedio de la media res con hueso, en el canal.
En 2012, el maíz volvió a ser escaso y también se consumieron reservas forrajeras, porque otra vez faltó el agua y no hubo ninguna reacción oficial, modificando las restricciones para exportar o estimulando la retención (no hubo tasa de interés subsidiada) o promoviendo la faena con más elevado kilaje o mayor rendimiento en el canal.
Por supuesto que nuestras exportaciones dieron pena, no así las de Paraguay y Uruguay, que siguieron aprovechando y agradeciendo el “Efecto Moreno”. Mientras tanto, los ganaderos locales, sobre todo los criadores y recriadores, revisaban, hasta donde podían la productividad de su stock y comenzaban a tomar decisiones del tipo “fase de equilibrio”, es decir, “no sabemos si de inicio de una liquidación o de final de una retención”.
Veamos algunos números.
-          El porcentaje de hembras en faena fue de 37,4% en 2011, con un mínimo del 36,6% en marzo, para luego subir a 39,7% (2012) y particularmente, 41,6% en noviembre-diciembre de 2012.
-          El peso en el canal de la media res alcanzó los 230 kg (2011) para bajar a 227, en 2012 y a 217, en los cuatro primeros meses del corriente año.
-          La faena total pasó de M 10,85 a 11,53 de cabezas, entre 2011 y 2012, un 5,3% de incremento. En los primeros cuatro meses de 2013 creció 10,2% interanual, en tanto la producción limpia subía apenas 5,4%. Bichos chicos.
-          Las exportaciones de carnes y preparados bajaron 5,3% en 2012 y las del complejo de lácteos 10,5% en el mismo año. Ponemos lácteos, por la importancia de los terneros machos Holando. El consolidado mermó en 7,4%. En los primeros cuatro meses de 2013, por la mayor faena, las ventas externas de carne subieron 5,7% pero bajaron 25,5% las de lácteos. Nuestro país, que exportaba más de 720.000 toneladas antes de la intervención de los K, llegó a vender apenas 184.000 el año pasado. Una simple proyección del primer cuatrimestre de 2013, no supera las 193.000 toneladas.
-          A título de comparación, las exportaciones de “carnes y despojos comestibles de gallos y gallinas” crecieron -en 2012- un 24,5% y ya sumaban MU$S 538, contra 1994 de carne bovina.
-          Buena parte del aumento del 10,2% de la faena, en lo que va de 2013, (que se relativiza con la suba de apenas 5,4% en la producción), pasó al consumo interno (+6,2%, en toneladas), ya que las exportaciones cayeron 4,8%, pese a que sus precios eran levemente superiores (1,6%) a los de un año atrás.
Rifa de terneros.
La zafra de terneros de 2013 está a punto de rifarse. No es para menos: está lloviendo muy poco en buena parte del país, el maíz disponible cerró el mes de mayo a U$S/TN 215 (carísimo) y cotiza a 174, en el Término, para abril de 2014. En Chicago, el pase, de julio de 2013 a mayo de 2014, es del 12%, es decir, unos 31 dólares por tonelada, inferior al local, que es de 19% (hay mucho optimismo por el maíz en La Argentina).
¿Y si hacen algo? Correcto, por supuesto.
No se puede modificar el precio internacional (y menos aún el local) de un maíz que apenas se empezó a sembrar en Estados Unidos. Tampoco saber cuánto pasto habrá en la Argentina. Pero se puede aplicar una sola y única política, simple, oportuna y seguramente efectiva, para cambiar dramáticamente la situación del sector, beneficiando a prácticamente veinte provincias argentinas. La medida es: liberar todas las exportaciones de carne vacuna desde el 1º de noviembre de 2013 en adelante, aunque sea manteniendo las Retenciones. Y elegimos esa fecha, porque ya habrán pasado todas las elecciones y el Gobierno comenzará a sentir otra vez el inminente agobio de la escasez de dólares “del verano”.
Expliquemos este agobio: apenas dos de las cinco condiciones para diluir el cepo cambiario, se están cumpliendo: a) fluida liquidación de la parte “vendible” (por urgencia financiera de los productores) de las cosechas de soja, maíz y girasol y b) bajos niveles de pagos, con reservas del Banco Central, por intereses de la deuda del Tesoro, en lo que resta del año.
Las otras tres no se cumplen ni por asomo: 1) el tipo de cambio nominal continúa atrasado en por lo menos un 27%, desestimulando las expo y alentando las impo; 2) Brasil (¡chau optimismo!) se terminó de estancar (creció apenas el 0,6% en el primer trimestre, con respecto al último de 2012) y, encima, ha comenzado a devaluar (6% en un mes) el Real y 3) la cuenta de nuestras importaciones de gas es poco menos que catastrófica.
Quiere decir que, una vez pasadas las urgencias financieras de los chacareros, retendrán toda la soja que puedan y exigirán al Gobierno medidas contundentes de estímulo a la siembra, por lo menos de trigo,  girasol o cebada, que se implantan antes de octubre. También a la producción de carne vacuna, que aprovecharía la mayor disponibilidad de pastos en la primavera y verano, favoreciendo “que se echen más kilos por pata” y se produzcan cuartos delanteros (en animales faenados en 2014), que sean más grandes y mejor engrasados. Así, podrán los asados, competir mejor con el consumo de pollo, que no sabemos a qué precio se venderá si es que los productores consiguen retener soja y maíz mientras dure el atraso cambiario.
El beneficio.
El cálculo del beneficio de liberar las exportaciones de carne, es bien simple. Supongamos una faena, en 2014, de M 11,5 de cabezas y  hagamos dos hipótesis:
a)      Una optimista, es decir, que se le agregan 200 mil toneladas a la productividad del stock, o sea 18 kilos más al rendimiento en el canal. Se obtendrían por lo menos U$S M 1.000 de exportaciones adicionales y probablemente, un aumento de 2 a 4 kilos por habitante, en el consumo interno de carne vacuna; y
b)      Una hipótesis pesimista, en la que casi no aumentaría el consumo por habitante y se obtendría una suba equivalente a la mitad de la postulada en la hipótesis optimista, es decir, apenas unos U$S M 500 de ventas externas adicionales.
La diferencia de efectos, para la misma única medida, no puede manejarse, ya que depende de factores exógenos, como el clima o la producción de pastos o maíz. Lo que sí puede postularse es el costo de no hacer nada, o sea seguir exportando menos de 200 mil toneladas, sólo de cortes caros y comernos toda la diferencia, pagándola muy barata (con ínfima productividad de stock) y obligando a competir, “ruinosamente”, a los ganaderos con los polleros. Éstos tienen la inmensa ventaja que les proveen Retenciones de 32 y 20% sobre la harina de soja y grano de maíz, que son los insumos fundamentales en la producción de esta carne de ciclo muy corto y eficientísima conversión.
 Post-Scriptum
El Gobierno Nacional debe reflexionar con respecto a su conducta con el campo, sobre todo si, al 22 de junio próximo, se entera que los probables resultados electorales en la Provincia de Buenos Aires, pueden ser negativo para sus expectativas y totalmente estresantes, para su cada día menos carismática líder.
La Provincia de Buenos Aires siembra buena parte de la cebada y del trigo del país y tiene más de la mitad del área girasolera. También es una de las principales regiones de cría vacuna (la cuenca del Salado) y de producción de terneros y todavía puede ser considerada, al menos en algunas sub-regiones, provincia de invernada.
Como dice un señor de la CNN (Xavier): ¡Toma nota!

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